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jueves 30 de marzo de 2017 
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 Phobos y Deimos

 

 

 

Phobos, Credit NASA. Para ver la imagen de mayor tamaño cliquear en la foto.
Deimos, Credit NASA.
Para ver la imagen de mayor tamaño cliquear en la foto.

 

 

 

 






Descubrimiento de las lunas marcianas

Estas dos lunas de Marte fueron descubiertas por Johannes Kepler según una errónea formula matemática. Luego del fantástico descubrimiento por parte de Galileo sobre las cuatro lunas más importantes de Júpiter, Kepler deducía que Marte, que se encuentra entre La Tierra, que posee un único satélite natural, y el más grande de los planetas con 4 (de las 16 que hoy sabemos giran a su alrededor), tendría dos. Obviamente en la actualidad Kepler habría arribado a otro resultado.


Imagen de Phobos. Créditos NASA.

Marte siempre ha sido relacionado con la vida extraterrestre y esto fue compartido con sus lunas. Muchos hombres de ciencia ficción han citado a los satélites marcianos en sus novelas antes de que Kepler las nombrara. Podría citarse a Voltaire quien hizo que el protagonista de su novela, un ciudadano de la estrella Sirio se percatase de la existencia de estos cuerpos en un recorrido por el Sistema Solar. Jonathan Swift, en sus viajes de Gulliver había descripto como los astrónomos de su famosa isla voladora detectaron dos satélites en torno a Marte, uno de los cuales giraba en un periodo más corto que el de rotación del planeta alrededor de su eje.


Imagen de Deimos. Credit NASA.

Pero el verdadero descubrimiento de Fobos y Deimos se realiza desde las afueras de Washington D.C. en 1877 en el Observatorio Naval de los Estados Unidos donde el astrónomo Asaph Hall intentó saber si realmente existían. Al cabo de las primeras noches de observación Hall no encuentra nada y se lo comunica a su mujer la cual lo alienta a proseguir, descubriendo las lunas pocos días después.

Datos técnicos

En cuanto a los datos técnicos de los satélites de Marte, ambas lunas son pequeñas, la primera con 23 km. y la otra con 16 km. Fobos gira a 9.300 kilómetros de la superficie del planeta rojo en una órbita circular progresivamente descendiente mientras que Deimos lo hace a 23.400 kilómetros de distancia. Ambos tienen albedos muy bajos lo que hace imposible que estos cuerpos iluminen la noche marciana de la manera que lo hace la Luna con nosotros.

Hipótesis sobre su origen

Las hipótesis sobre su origen son 1) Imagina a Fobos y Deimos como dos cuerpos huecos, satélites artificiales construidos por una civilización hoy desaparecida. 2) Asteroides capturados por el planeta. 3) Y una para la cual habría que comprobar la idea de que Marte se formó con restos cósmicos. La última generación de estos restos formarían los cráteres marcianos y sus lunas serían parte de esta evolución.

Y volviendo a un poquito de actualidad, mientras la sonda marciana Mars Global Surveyor reanuda su fase de aerofrenado atmosférico, el Jet Propulsion Laboratory ha dado a conocer algunas de las imágenes que el vehículo ha tomado de la luna Fobos. Se trata de fotografías a corta distancia e indican que los repetidos impactos con micrometeoritos han cubierto la superficie con una considerable capa de polvo (al menos 1 metro). Tanto es así que en algunos casos pueden apreciarse pequeños corrimientos que han dejado un rastro tras de sí. También se han tomado mediciones de la temperatura superficial. Las emisiones infrarrojas indican que existen grandes diferencias de temperatura entre el hemisferio iluminado por el Sol y el que no lo está. En el primer caso ésta alcanza los -4 grados C, y en el segundo llega a los -112 grados Celsius. Ante las pequeñas dimensiones de la luna y su rápido giro (7 horas), las enormes diferencias, que suponen una ganancia y una pérdida de calor muy grandes, sólo pueden explicarse por la presencia de la capa de polvo. Las imágenes muestran detalles en alta resolución, como un cráter de 10 kilómetros de diámetro llamado Stickney, que abarca casi la mitad de la superficie del satélite. En su interior pueden verse grandes piedras enterradas y claras señales de desprendimientos a pesar de la bajísima gravedad local (una milésima de la terrestre).

 
 
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