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lunes 26 de junio de 2017 
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  Nuestro Satélite: La Luna

 

 

Ver también: Descubriendo la Luna día a día


Estupenda fotografía de la Luna, en cuya sección vemos arriba en el borde, el famoso cráter Plato, cuyos bordes tienen 2.700 metros de altura. Si seguimos bajando, vemos una especie de "cortada" que es Vallis Alpina. Siguiendo la línea montañosa de los Alpes que van bordeando a Vallis Alpina, llegamos al famoso cráter Cassini (se destacan tres cráteres dentro de el), luego vemos uno más pequeño: Theaetetus. Los tres que se destacan en conjunto son en primer lugar, al que le vemos una llamativa protuberancia en el centro, es Aristillus que tiene 3.800 metros de profundidad. Más abajo algo hacia la derecha uno más pequeño, que es Autolycus, y en tercer término, Archimedes, de 2.600 metros de profundidad. Todos ellos casi bordeando Mare Imbrium. (Foto: NASA)

     
La Luna, nuestro satélite, es el primer objetivo de todo aficionado. Cuanto más y mejor conozcamos de ella, más nos interesará conocer. 

Su cercanía, hace que nos parezca mayor de lo que es, y que se mueve rápidamente a través del cielo, donde en realidad recorre unos 12° por día, o sea, aproximadamente, medio grado por hora (su diámetro aparente). 

Al parecer, la árida superficie lunar, no ha cambiado a lo largo de la historia conocida por el hombre, pues si comparamos los primeros mapas conocidos con los actuales, por más rudimentarios que fuesen, no varía en sus detalles. 


 
Dibujos de la Luna por Galileo Galilei
A pesar de lo antedicho, tenemos algunos detalles curiosos en su historial que nos dicen que de vez en cuando, algo sucede por allí, visible a nuestros ojos. 

Por ejemplo, en 1783, William Herschel, dijo y sostuvo, que visualizó un punto como una brasa en la porción que no estaba iluminada de la Luna. En 1963, desde el Observatorio de Lowell, avistaron otro punto rojo cerca del cráter Aristarco, parecería haber sido producido por emisiones de gas, según las conclusiones. En 1969, los astronautas de la Apolo 11, dieron un informe de la misma zona, donde parecía haberse iluminado. 


En la foto superior, los astronautas de la misión Apolo 11, Neil A. Armstrong, Michael Collins y Edwin E.Aldrin. (foto NASA).

En la historia del satélite, también se registra un hecho en el año 1178, por un grupo de monjes de la catedral de Canterbury. Estos monjes, vieron una luz, que aparentemente echaba llamas en el creciente lunar. Se cree que este echo puntual, puede haber sido producido, por el impacto de un meteorito en la cara oculta de la Luna, por ese motivo, estaría oculto a la vista de los monjes, que sólo habrían podido ver polvo y rocas fundidas que fueron lanzadas al espacio por el impacto. 

Impactos como el descripto, hacen que la Luna "vibre". Esto pudo ser comprobado por la NASA, por el instrumental dejado por la misión Apolo, en 1969, por Amstrong y Aldrin. Desde ese entonces, el instrumental allí dejado, alimentado por energía solar, ha captado enorme cantidad de impactos de meteoritos y pequeños terremotos. Los impactos que recibe, elevan de la superficie lunar nubes de gases, que son empujados por el viento solar. 


Foto izq:La Apolo 15 en la Luna. Junto a James Irwin, se aprecian el módulo lunar y el primer vehículo para transporte de los astronautas sobre la superficie lunar.Foto der: Misión Apolo XI instalando los paneles solares de los sismómetros. (Fotos: NASA)

Las grandes llanuras lunares, denominadas mares, así como sus cráteres, fueron descubiertos por Galileo Galilei, cuando pudo observala con su telescopio en el año 1609. A pesar de lo descripto anteriormente, la Luna, uno de los satélites naturales más grandes del Sistema Solar, es completamente estéril, sin agua ni atmósfera y geológicamente muerto. Galileo, jamás llamó "mares" a las planicies lunares, sino, llanuras, refiriéndose a ellas también como manchas oscuras, grandes o antiguas.

No obstante esto, la Luna , que circunda la Tierra a una distancia media de 376.600 kilómetros, ejerce una atracción gravitacional que distorsiona el planeta Tierra, sobre todo, sus océanos, afectando también sus movimientos, de tal modo, que puede ayudar a iniciar períodos glaciares.  

El efecto contrario, lo ejerce la mayor fuerza gravitacional de la Tierra, que ha frenado la rotación de la Luna, a tal punto, que su período de rotación es exactamente igual al orbital. Es por esto, que al observarla nosotros desde nuestro planeta, vemos siempre la misma cara. 

Otra de las consecuencias de la acción de las mareas, es la variación a largo plazo de la distancia media entre la Tierra y la Luna. La Tierra, reacciona al freno que le imponen las mareas lunares, impulsando a la Luna hacia adelante (principio de acción y reacción), como consecuencia, se provoca un ensanchamiento gradual de su órbita. Los aparatos de medición dejados en la Luna, por las misiones Apolo, por medio de espejos situados en su superficie, y rayos láser enviados desde la Tierra, con ya más de 30 años que se vienen efectuando mediciones, permitieron comprobar que las dimensiones de la órbita lunar aumentan unos 3 cm. por año.   

El nacimiento de la Luna  

Casi todos los planetas del Sistema Solar, tienen lunas, pero la Tierra, posee una luna de tamaño superior a todas ellas, sólo Plutón posee un sistema similar, con su luna Caronte. 

El tamaño de la Tierra, es 3,6 veces mayor que el de la Luna, por eso, es que algunos lo han considerado como un doble planeta. 

Como se conformaron de este modo, hace casi 4.500 millones de años, es ún un misterio, varias son las hipótesis. 

Una de ellas sería la formación a partir de los detritos de una colisión entre la novísima Tierra y un fragmento del tamaño de Marte procendente de la formación del Sistema Solar. En este violento encuentro, el fragmento impactador, se habría desintegrado, su núcleo metálico habría sido absorbido por la Tierra y el material del manto de rocas, escapando a la gravedad , habría formado la Luna. Esto, podría explicar la falta de hierro y poca densidad, así como la inclinación de 24°,4 del eje de la Tierra y también  la alta densidad de nuestro planeta. 

Otra teoría, la planteó George Darwin, hijo de Charles. Esta hipótesis dice que la Tierra y la Luna, fueron en principio un sólo astro. Mientras giraba alrededor del Sol se enfrió y se contrajo, comenzando a rotar a mayor velocidad; cuando daba una vuelta alrededor del eje cada dos o tres horas, el aplanamiento de los polos y el ensanchamiento del ecuador se hizo tan grande que se formó una gigantesca bola de material no derretido, esta bola, que al quedar atrapada en la órbita de la Tierra, se convierte en nuestro satélite: la Luna. La diferencia química en la constitución de la Tierra y la Luna, podría en este caso, deberse a, según la teoría de la fisión que propone Darwin, a que la Luna, se desprende de la corteza de la Tierra, y no de los metales de su núcleo, de ahí, que la Luna sea menos densa que la Tierra. 

La teoría de la colisión, propone que, la Tierra aún joven girando alrededor del Sol, haya colisionado con un asteroide o cometa, del material despedido por la Tierra (haciendo un profundo cráter), se formó un anillo de escombros, que gradualmente formó la Luna. 

También podría ser, según otra teoría, que la Luna, formada en otro punto del Sistema Solar, al desplazarse de su órbita original, fuese capturada por el campo gravitatorio de la Tierra, esta versión, también ha sido aplicada, a la Luna de Neptuno, Tritón. 

Como no es nuestra materia, discernir, cual de estas teorías propuestas, es la acertada, simplenmente, las exponemos para conocimiento del lector. 

Lo que sí sabemos, es como adquirió sus muchos cráteres, pues la Luna, a través de más de 700 millones de años desde su formación, ha sido "visitada" por multitud de meteoritos que dejaron la marca de su paso en la superficie de la misma. Como en la luna no hay actividad volcánica ni tectónica de importancia, no se han borrado los cráteres dejados por los diferentes impactos, cosa que sí ocurre en la Tierra. 


 
Las dos caras de la Luna. Foto NASA.

La Luna, así como el resto del Sistema Solar, sufrieron el bombardeo incesante de meteoritos. Estos pedruzcos, así como la descomposición radiactiva de los elementos internos, hicieron que la corteza se derritiera. Los elementos pesados se hundieron, mientras que los feldespatos, afloraron. En el interior hay potasio, algunas tierras raras y fósforo.  

Las depresiones que se formaron debido a los impactos, se fueron inundando de lava, así se formaron extensas áreas suaves y oscuras, las que conocemos como "mares", se llenaron algunos cráteres con el basalto que fluyó, como el conocido cráter el Plato, con su visible superficie lisa y oscura.  

Datos de la Luna:

Distancia de la Tierra: 384.401 km
Masa: 0,012 X masa de la Tierra
Radio: 0,272 X radio de la Tierra
Tamaño aparente: 31 min de arco
Magnitud aparente: -12 en Luna llena
Rotación: 27,3 días terrestres
Orbita (con respecto a las estrellas):27,3 días terrestres
Orbita (vista desde la Tierra): 29,5 días terrestres
Superficie: 37.960 millones de km2 o el 7,4 % de la superficie terrestre.
Densidad media: 3,342 g/cm3, o el 61% de la terrestre.
Velocidad de escape: 2,37 km/s. 

 

 
 
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