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martes 24 de octubre de 2017 
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 >> LAS CONSTELACIONES - MITOS Y LEYENDAS
 El Escorpión  


Por:
Silvia Smith*

Antes, el principio

El Escorpión, dibujo al carbón basado en una antigua representación (S. Smith©)

El hombre, desde el principio de su tiempo, siempre observó el cielo, ese cielo brillante bajo el que se encuentra. Siendo tan curioso, se pregunta sobre el origen de cuanto lo rodea.

La explicación que ha encontrado a través de la historia, está relacionada con infinidad de mitos y leyendas de todas las civilizaciones conocidas, pero, antes de las constelaciones y su relación con el hombre, ¿Cómo comenzó todo?, ¿Cuál fue el principio de todos los principios?

Hesíodo (poeta griego, siglo VIII a.C), cuenta que en el principio sólo existía el Caos, abismo sin fondo, espacio abierto sumido en la oscuridad.

De algún modo que no se explica. De él, nació Gea (la Tierra); el Tártaro, sombrío lugar de las profundidades; Eros (el Amor); el Erebo, vasta extensión de tinieblas; y la Noche.

De la unión de la Noche y las Tinieblas, nacieron el Eter, parte superior de la atmósfera, y el Día.

La Noche, por sí sola, engendró a Tánato (la Muerte), a Hipno (el Sueño), y otras divinidades más, como por ejemplo, las Hespérides o hijas del atardecer, que vivían en la zona más remota del Oeste y eran las guardianas de un árbol poblado de manzanas de oro. También se encuentran entre los hijos de la Noche, las Moiras o Parcas, que son las defensoras del orden cósmico, representadas como hilanderas que rigen con sus hilos los destinos de la vida.

Imagen superior: La derrota de los Titanes. (J.P. Gowy, Museo del Prado, Madrid)

En la mitología griega, tras tremendas luchas cósmicas, Zeus, consigue ser el vencedor y ser así el supremo poder del Olimpo, convirtiendose en el dios de la luz del día, del cielo y de los fenómenos atmosféricos. De infinita sabiduría, detenta un poder sin límites rigiendo los destinos del Universo. El es quien preside la mayoría de los sucesos mitológicos que en abundancia pueblan el cielo, dieron nombre a planetas he infinidad de asteroides.

Pero este entendimiento del cielo que mitológicamente hablando tenemos, comprende a griegos y romanos, más, hay muchas otras historias maravillosas de diferentes civilizaciones, como la china, india, africana, americana, etc., que describen luchas y amores, algunas, se parecen, otras, se entremezclan dándonos un sabor diferente al puramente observacional, cuando levantamos la vista al cielo.

Escorpión entre los pueblos mesopotámicos

El Escorpión, o Scorpius, una de las constelaciones más antiguas y conocidas del cielo, por su belleza y por su forma, tan fácil de identificar, acrecienta su visibilidad cuanto más al sur, ya que se encuentra en las zonas australes de la eclíptica. El conocimiento y origen de esta constelación, se pierde en la oscuridad del tiempo, pertenece al Zodíaco, el cual es posible se debiera a los babilónicos (heredado de los sumerios hasta donde se conoce),se encuentra grabado en un monumento datado en el siglo XII a.C.; Hasta donde se ha podido llegar en el conocimiento del origen de los catasterismos, en las civilizaciones más remotas de las que se tenga conocimiento, dejaran una huella fehaciente de la conformación de los mismos, como en este caso, los babilonios, en su primera época, dejaron sellos cilíndricos (algunos pertenecientes a los sumerios) que representan muchas de las constelaciones clásicas que conocemos hoy en día. Encontramos también entre los famosos Kudurrus (mojones fronterizos que establecían los límites de una propiedad), uno datado entre 1124-1103 a.C, perteneciente al reinado de Nabucodonosor I, en el cual se aprecia en la primera fila, la estrella Ishtar, la media Luna de Sin y el disco solar de Shamash, más abajo, el Escorpión, guardián del inframundo, y si observamos más abajo, nos encontramos nuevamente con la figura del Escorpión, Nusku, que representa al escorpión del lecho conyugal de la diosa Ishkhara, como vemos, su figura, era de gran importancia. En muchas de estas tablillas, se repite la presencia del escorpión.

Esta constelación, pertenecía al llamado "Camino de la Luna" (la eclíptica) ya que en la observación, la Luna (así como el Sol y los planetas) pasan por todas ellas.

Los asirios babilonios clasificaron las estrellas por "caminos", dando fe de que conocían las principales estrellas de las constelaciones que pasaban por su cielo conocido. En la división de los astros en planetas y estrellas fijas, asimilaron los primeros a las cabras salvajes y las segundas a las cabras domesticadas. Con ayuda de la observación y de los cálculos llegaron a establecer tablas de estrellas fijas con indicación de las distancias. En ellas figuraban medidas de tiempo entre el paso de dos estrellas por el meridiano.

El cielo lo dividieron en grandes regiones. La parte central en diagonal sobre el eje norte-sur, era el camino de Anu; por encima pasaba el camino de Enil y por debajo el de Ea. En el primero figuraban 23 estrellas y constelaciones importantes, entre las que se encontraban Sirio, Aldebarán, la Hidra, etc. En el segundo distinguían 33, destacándose Casiopea, Perseo, la Osa Mayor y el planeta Júpiter. Para concluir, en el camino de Ea se contabilizaban 15(algunos autores contabilizan 18) constelaciones, entre las que se encontraban el Escorpión, el Lobo y el Centauro.

Se redactaron las tablillas de Mul-Apin durante el período asirio (883-612 a.C), estas tablillas, cuyo nombre significa Mul= Estrella, Apin= Arado, que dan el nombre a las mismas por ser considerada la primer constelación la así llamada. Estas tablillas contienen un sinnúmero de información astronómica valiosísima, entre la que se encuentran catálogos de estrellas, constelaciones, planetas, calendario solar, etc. El zodíaco o camino de la Luna. El Escorpión, cuyo nombre sumerio era Gir-Tab y se encontraba asociado al dios Ishara En los datos recabados, lo único que no parece concordar, es que aparece La Balanza, o Libra, constelación que sabemos tiene una aparición más tardía y toma su forma de las extraordinarias tenazas del Escorpión, atribuyéndosele la creación de esta última a los romanos, que sacrificaron así las famosas garras que permitían un armonioso balance del Escorpión en la línea de la eclíptica, cosa que ahora no sucede.

En realidad, si seguimos hurgando en el tiempo, nos encontraremos con sorprendentes datos, que nos remontan a orígenes prehistóricos, asociando inclusive a Taurus (el Toro) con las pictografías de las cavernas de Altamira por ejemplo.

Siguiendo con el Escorpión, esta constelación ocupaba una gran zona en principio, diríamos las que ocuparían dos constelaciones, cosa que como sabemos, cuando se le "amputaron" las garras al Escorpión en beneficio de la creación de Libra (la Balanza), este quedó como colgado hacia el sur en la línea de la eclíptica.

Imagen izquierda: Sección de una de las estelas de las tablillas babilónicas (kudurrus) donde vemos la representación de el hombre-escorpión, guardián del inframundo.


Imagen derecha: Sección de estela donde vemos al Escorpión, esta vez representando al escorpión del lecho nupcial de la diosa Ishkhara

Podemos ver su figura también, en el templo dedicado a la diosa Hathor en el techo de Denderah en Egipto, el cual, durante la campaña militar de Napoleón Bonaparte en Egipto a finales de 1799, siendo que el mismo contaba no solo con un muy bien preparado ejército, sino, que en su campaña, iba acompañado de una Comisión de Arte y Ciencia, ya que uno de los cometidos de su empresa, era el de llevar a cabo trabajos de investigación arqueológica, el general Dexais mientras hacía inspecciones en la llamada herradura del Nilo cerca de Denderah, encontró un templo, que primeramente llamó su atención por los capiteles de las columnas, que tenían representaciones de cabezas de mujer con llamativas orejas de las cuales tenían un tamaño enorme que no se correspondía con la figura. En una de las salas del templo, estaban representadas en el techo del mismo, figuras de animales y seres humanos, en el que se podía observar perfectamente los signos de las constelaciones del zodíaco, entre las que claro, se encontraba el Escorpión. Para estudiarlo mejor, se hizo un vaciado en escayola y así trasladarlo y estudiarlo, cosa que tiempo después se hizo en París, este trabajo fue realizado por el astrónomo Jean Baptiste Biot, el que pudo identificar las constelaciones zodiacales helénicas. El templo de Denderah, fue construido durante la época ptolomeica, finalizado en tiempos de Nerón, pero sobre la base de otro templo mucho más antiguo, el estado de las constelaciones podrían coincidir con el 50 a.C., también existiría la posibilidad de que el Zodíaco de Denderah se realizara en el año 30 a. C, aunque sería mucho más antiguo, habiendo sido importado de Mesopotamia. No solo el techo está dedicado a las figuras celestes, sino que todo el templo. No obstante esta datación, una marca en el zodiaco de Denderah indica el polo eclíptico norte que, junto a otros jeroglíficos del borde del disco, indicaría las posiciones de los equinoccios en una época muy anterior a la cual ha sido fechado tentativamente.

Es probable, que esta representación de Denderah, halla sido previamente realizada en papiro. Este hallazgo, sigue siendo hoy tema de profundas discusiones, pero lo cierto es, que nos encontramos con la representación zodiacal más antigua reconocible, a pesar de las diferencias en las figuras representativas de algunos personajes.


Imagen superior: Parte del techo del templo dedicado a la diosa Hathor en Denderah,
se aprecia en la representación del zodíaco, al Escorpión.

Nuestro Escorpión de hoy en día, perdió sus monumentales pinzas como ya comenté, en beneficio de Libra, La Balanza, que aún así, siguieron conservando sus nombres de las Pinzas en tiempos de Hiparco y de Tolomeo. Según Flamarión, el sacerdote egipcio Manetón, siglo III a.C, anunció que los sacerdotes habían transformado las pinzas de esta constelación en los dos platos de la Balanza, confirmación que tenemos a través de los nombres de sus estrellas Alfa y Beta, de origen árabe, ya que la Alfa se denomina Zuben-el-Genubi, llamada la pinza austral, también llamada Kiffa Australis, que significa el plato austral de la balanza, que es una mezcla de árabe y latín; la estrella Beta, ostenta el nombre de Zuben-Eschamali, que significa pinza boreal, y también el de Kiffa Borealis. Otras estrellas que también tienen nombre propio, están relacionadas de la misma manera con el nombre de "las pinzas" del Escorpión.

Su estrella principal, Alfa Scorpii, se conoce por su nombre de Antares, llamada así por su color rojo oscuro, significa "Anti-Ares", o sea, rival de Marte, el planeta rojo, ella representa el corazón del Escorpión, y hasta parece latir como si lo fuera, pues la magnitud aparente de esta gigante roja varía entre +0,9 y +1,2 en unos 5 años, además de lo cual, es una doble, tiene una compañera azul de magnitud 5.46, que está muy cerca, a sólo 3" y es algo difícil de resolver.

Las estrellas de la cola del Escorpión, quedan a unos 20° por debajo de la línea de la eclíptica, así es que la figura se ve como descentrada, muy caída hacia nuestro Hemisferio Sur, pero si le repusiéramos las pinzas perdidas, la figura se vería maravillosamente gigantesca y armoniosamente repartida sobre la eclíptica.

Aparentemente, el escorpión que vemos en los grabados de los kudurrus de origen casita, representan el escorpión de la diosa Ishara (o Ishkhara). Tanto el origen como la función que cumplía esta deidad, está algo confuso, ya que tradicionalmente se la asimiló con Ishtar (Inanna para los sumerios), la diosa del amor y de la guerra semita cuyo culto alcanzó una fama impresionante en todo el Oriente Próximo. Considerada como la diosa guardiana de las promesas así como del amor, y los juramentos matrimoniales.

En la Epopeya de Gilgamesh (2000 a.C.) ya se menciona a los Hombres-Escorpión que eran quienes custodiaban los montes por los que salía el Sol. No obstante esto, en las consideraciones históricas, el Escorpión del zodíaco de orígenes presuntamente sumerios, representan a la diosa Ishkahra por toda la información que repetitivamente se ha encontrado grabada en kudurrus, etc.

Si nos adentramos en la historia de Egipto, podemos encontrarnos con la relación de la siguiente historia. Atraído por el oro de los nubios, un rey del sur de Egipto en el cual se veneraba a As-Ar, invade el norte, donde el dios supremo era Seth. Los habitantes del norte se opusieron encarnizadamente a esta subyugación, no obstante, los sureños adoradores de As-Ar, triunfan sobre los norteños seguidores de Seth, es así como el bien queda representado por As-Ar, quedando Seth, relegado a representar el mal, así, sometidos por el Bajo Egipto, los reyes del Alto Egipto huyeron a Abydos. Cerca de un milenio posterior al sometimiento, quien reinaba en Abydos, condujo una gesta liberadora del avasallamiento del Norte hacia el Sur, esta campaña fue exitosa, pero el nuevo vencedor, tomó una actitud totalmente contraria a la venganza, unió de esta manera todo Egipto bajo su corona, así se funda la primer Dinastía de Egipto Clásico, este faraón, fue Nar-Mer (Menes) reconocido como el Rey Escorpión, figurando como el primer faraón nacido de esta unificación. Esta historia, nada tiene que ver con la famosa representación de Zodíaco en el techo de Denderah, ya que se considera éste, muy posterior al hecho que se relata sobre los reinos egipcios y el Rey Escorpión, y cuando se dice muy posterior, hablo del cambio de significación de algunas de las figuras, que aparentemente ya en este caso, tienen un influencia greco-romana, y a fuerza de parecer repetitiva, la aparición de la balanza símbolo de Libra en este último zodíaco, es fundamental para identificarlo con posteriores arreglos del zodíaco.

Imagen superior izquierda: Planisferio norte celestial de Thomas Hood dibujado por Augustin Ryther, publicado por Thobie Cooke en Londres en el año 1590 donde podemos apreciar las garras del Escorpión en un tamaño que se condice con las versiones anteriores a la inclusión de Libra (La Balanza) en el zodíaco, en forma artística y sin perder a Libra, ha situado las pinzas en el lugar adecuado, donde justamente se reencuentra con las estrellas que primitivamente le correspondían. En la imagen superior derecha, vemos la parte correspondiente al planisferio sur astral, por el mismo dibujante, donde podemos apreciar las proporciones de la parte correspondiente al cuerpo y la cola, que caen hacia el sur por debajo de la eclíptica.

Imagen superior: Tomandome unas licencias, compuse ambos hemisferios de los mapas de Thomas Hood, para poder apreciar en toda su magnitud, las proporciones aproximadas que tenía el Escorpión originariamente, ya que al estar fragmentado en ambos hemisferios en las ilustraciones superiores, no permiten observarlo debidamente.

Imagen izquierda: En una sección de "El Firmamento" del Boeck xee-kaardt de Johannes van keulen, Amsterdam, 1709, podemos observar el Escorpión con la forma bastante aproximada a su tamaño actual, perdiendo sus grandes tenazas y quedando las estrellas que las componían en posesión de Libra. En esta ilustración, Ofiuchus (representa a Esculapio, la medicina por excelencia) pisa al Escorpión tal como la historia greco-romana cuenta.

El Escorpión en la mitología de Oceanía

De todos los héroes polinesios, el mítico Mouri es el más célebre. Mouri, es el personaje en el que se centra un gran ciclo en el que se reúnen muchas legendarias aventuras que siguen siendo contadas aún hoy. La versión que he recogido sobre este héroe legendario, pertenece a Nueva Zelanda.

El nacimiento de Maui se presenta como un accidente. Su madre, habiendo parido antes de tiempo, y temiendo las virtudes maléficas de un nacimiento prematuro, lo tira al Océano. Medio muerto, es salvado por su antepasado el Sol, que se lo lleva a su reino. Allí permanece hasta su adolescencia, y recibe una educación divina. Regresando después a la tierra, se hacer reconocer por su madre y hermanos, con los cuales pelea frecuentemente. Sus primeras hazañas mágicas, maravillan a su padre, que desea darle una bendición, pero durante el ritual de la misma, comete un error, desde entonces, Maui, es condenado a ser traicionado algún día por los dioses. No obstante esto, Maui sigue con sus prodigiosas hazañas, entre las que se cuentan la que llegado a los confines del mundo terrestre, se apodera de la mandíbula de su antepasada divina Muri-Ranga, y se hace con ella un arma invencible. Luego, decide alargar los días, cuya duración no bastaba para las actividades de los mortales. Se esconde pues, cerca de la puerta de donde sale el Sol todas las mañanas, y tomando por sorpresa al mismo, lo ataca con el arma que se ha hecho con la mandíbula, que en este caso, le sirve como porra, es así, que al quedar tullido por el ataque , el Sol ya no puede recorrer su órbita sino con lentitud.

Entre la multitud de sus hazañas, Mauí, luego de haber vencido las reticencias de sus hermanos hacia su persona, decide pescar, para ello, con la mandíbula robada a Muri-Ranga, hace un anzuelo mágico. Maui se sentó a pescar con este anzuelo, así fue que con él, atrapó una enorme porción de tierra, en la cual, se formaron entradas tan abismales, que se partió en dos, o más pedazos, así fue creada Nueva Zelanda y otras islas vecinas. Cuando esto sucedió, el anzuelo salió despedido con tanta fuerza que llegó al cielo, es ahí donde lo vemos ahora, en la forma que llamamos Escorpión.

Imagen derecha: Anzuelo representativo de la leyenda maorí. (Maöri Arts National Museum of New Zealand).


El Escorpión en la mitología greco-romana

En la mitología griega como en la romana, Orión y el Escorpión, están íntimamente ligados, no podemos hablar de uno sin mencionar al otro.

La historia, no deja de ser compleja en el sentido que las versiones son variadas, algunas, involucrando a los mismos personajes, otras quitando o poniendo diferentes condimentos a esta historia.

El personaje central de la historia, es indudablemente, Orión, el gigante y apuesto cazador, seductor y enamoradizo. Orión era hijo de Poseidón (Neptuno), dios del mar, y Euríale, la gorgona, al ser hijo de Poseidón, podía caminar sobre las aguas. Era dueño de una fuerza extraordinaria, combatía con éxito contra animales increíbles. Es por este motivo justamente, que el rey de la isla de Chios, Enopión, lo llama para que matara todas las fieras que acosaban su reino, como recompensa por su tarea si la cumplía, le ofreció en pago a su bella hija Mérope, de la cual quedó inmediatamente prendado Orión. Dispuesto a cumplir con la tarea encomendada, noche a noche traía las pieles de las fieras que eliminaba demostrando el cumplimiento de su tarea. Pero, Enopión, desde un principio, no pensó en cumplir su promesa, dado que él también estaba prendado de su hija, y no pensaba darsela en pago al cazador, así es que tenía ya un plan para deshacerse del mismo. Cuando Orión reclamó su premio, Enopión se excusaba constantemente para no cumplir con la palabra dada, se bebió uno de los odres del vino que Enopión tenía, en medio de su embriaguez, intentó tomar por la fuerza a la bella Mérope. El padre, enterado del suceso, lleno de ira, esperó a que Orión se sumiera en un profundo sueño, así fue que aprovechó para arrancarle los ojos. Cuando Orión despertó, al verse ciego, consultó al oráculo para ver que podía hacer, este le dijo que debía ir al país por donde salía el Sol, Anatole, y volver hacia el sus cavidades vacías, y así, recuperaría la vista. Como no podía ver, lo acompaña en la travesía, el cíclope Cedalión, al cual tuvo que llevar sobre sus hombros porque era cojo. Una vez llegado a Anatole, Orión siguió las instrucciones del oráculo y recuperó sus ojos. Luego de esto, Orión quiere regresar a Chios para vengarse de Enopión, pero este, se había escondido en un sitio subterráneo que le construyó Vulcano. Creyendo Orión que Enopión había huido a Creta, se embarca con ese destino, es así que se encuentra con Artemisa, la diosa cazadora, con la cual, enfrenta sus habilidades, Apolo, hermano de Artemisa, celoso del cazador, cuenta a su madre Gea el suceso, quien envía a enfrentarse con Orión a las fieras más temibles: Taurus, Leo y la Osa Major, a los cuales, el gigante vence, Gea, medita sobre la cuestión, y astutamente, envía al más mortífero de los animales, al gigantesco Escorpión, la espada del gigante, era impotente ante la coraza del arácnido, motivo por el cual, el cazador huye hacia el mar para dirigirse a Delos, es entonces, que Artemisa, incitada por su hermano Apolo y llena de ira porque Orión había acosado a sus siete vírgenes compañeras, las Pléyades. Mas luego, se compadeció del gigante, solicitando a su padre que lo ponga en el cielo, cosa que así sucede, pero, Asclepio (esculapio representado por Ofiuchus) trata de salvar al gigante, ya que el tiene la capacidad de volverlo a la vida, Zeus, lleno de ira, mata a Asclepio, y lo pone en el cielo, donde igualmente, para defender a Orión de los ataques del Escorpión, pone su pie sobre el. Es así, que eternamente, mientras Orión va persiguiendo a las Pléyades en el cielo, a 180 grados de el, sale el Escorpión persiguiéndolo, cuando el Escorpión se oculta en el oeste, el pie de Ofiuchus, se apoya sobre su lomo pisándolo.

En la imagen superior izquierda: Orión guiado por el cíclope Cedalión camino a Anatole para recuperar su vista. Imagen derecha: El Escorpión según Hevelius pisado por Asclepio (Ofiuchus).

 

El Escorpión en Mesoamérica

Lamentablemente, durante la conquista de América, muchos de los valiosos informes fueron destruidos, por considerárselos paganos. Es así, que la poca información que se puede obtener, es gracias a unos documentos que se han conservado los cuales hablan de los temas astronómicos, pero los escritos que proceden de la época posterior a la conquista, tienen los prejuicios que ocasionaba este choque de culturas, habiendo quedado vedado tal vez para siempre, un conocimiento riquísimo en materia astronómica que poseían estos pueblos.

La constelación que hoy conocemos como el Escorpión, era para los aztecas Colotl Ixayac, para los mayas, Zinaan Ek.

Entre las constelaciones americanas, es posible que existiera una franja zodiacal, no está totalmente develado esto, pues la información que puede extraerse tanto de los monumentos construidos como de los códices, no dejan totalmente aclarado este tema.

En el Códice de París, el cual corresponde a uno de los cuatro originales, se encuentran animales que representarían las figuras zodiacales, ellas son contando de derecha a izquierda como era costumbre, un buitre, una serpiente, un pajarito, una calavera, un pecarí, una serpiente de cascabel, una tortuga, un escorpión, una rana y un venado. También en Chichén Itzá, se encuentran esculpidas en piedra sobre una pared en el llamado "Convento de las Monjas", la tortuga, el escorpión y la serpiente.


Imagen superior: Paredes del llamado "Convento de las Monjas" donde se encuentran esculpidas las figuras de la tortuga, escorpión y serpiente, figuras aparentemente zodiacales.

 

Los Incas y la Llama

Para los Incas esta constelación llamada la Llama, estaba constituida por la región oscura que está entre la Cruz del Sur y el Escorpión, de cuya cola tomaban las estrellas que también componían este fantástico animal, los ojos, eran Alpha y Beta del Centauro. Allí veían una llama amamantando a su cría.

Las estrellas que componen el Escorpión en la mitología sudamericana

Como fuimos viendo hasta ahora, en las diferentes culturas, se mantenía la figura del escorpión en el cielo, pues como tal la identificaban la mayoría de los pueblos, salvo los polinesios, que como digo, la veían como a un anzuelo, no obstante esto, seguía la similitud de su forma guardando una relación de figura parecida a la de el arácnido.

En las culturas que componían el Litoral, Mesopotamia y Gran Chaco, esta figura, pasa a componer parte de otras, o a tomar solo parte de sus estrellas para describir tal o cual leyenda mitológica a la cual iba ligada la misma.

Mitología de los chiriguanos

Llegan hasta nuestros días, los relatos de las tribus que se encontraban asentadas en el pedemonte y llanos bolivianos, bosques tucumano-oranense de las sierras subandinas (esto último, lo que es hoy, Salta y Jujuy, Argentina) denominados chiriguanos, uno de los cuales nos dice que había una vez dos hermanos, un varón y una mujer que jugaban buscando tomarse de la mano mientras cantaban y bailaban, los cuales ahora se encuentran en el cielo transformados en dos estrellas. Estas estrellas señaladas por los wichi, son las que marcan el aguijón del Escorpión, Shaula y Lesath.

La constelación "El cerco del Aguara Tunpa"

Nos encontramos con una bella historia, relacionada con las estrellas que componen la cola del Escorpión, o sea, la parte donde se "dobla" el cuerpo del animal, casi formando un círculo, el cual , se "corta" antes de llegar al aguijón de la cola, y es completado por estrellas que pertenecen a la constelación de Ofiuchus. Esta parte del cuerpo del Escorpión celeste, ha sido interpretada por los chiriguanos como un corral, terreno cercado, que se destinaba al cultivo de plantas destinadas a la alimentación, entre ellas, el maíz. Este corral, pertenece al Aguara Tunpa o Zorro-Dios. Las estrellas hacen las veces de "postes" demarcatorios del gran corral. En el centro de este corral, nos encontramos con tres estrellas, las cuales representan la pala de trabajo del Aguara Tunpa, compuesta por las estrellas Kappa Scorpii, Shaula y Lesath, con esta pala celestial, el Aguara Tunpa limpia la chacra y cura el maíz para que no se apeste con gusano, esta pala, era llamada ahuala süpei, que significa, "Pala del Aguara", el Aguara, se encuentra en el centro del corral, pero no se lo ve según cuenta este mito. El Aguara Tunpa, es la divinidad más potente después del Aña Tunpa o Espíritu Grande. Otras historias, van ligadas a ésta, y los Chané cuentan en la primera de ellas ("El casamiento del Aguara Tunpa y de Tata Tunpa"), que el Aguara Tunpa es un laborioso chacarero conocedor; la segunda ("El origen del trabajo") cuenta de una pala milagrosa que hace el trabajo por si sola, pero, el Aguara Tunpa, no quiere hacer uso de ella. Hay otra leyenda que puede confundir, es la del Cerco del Moreví Tunpa, este otro corral es cuidado por el Tapir-Dios o Moreví Tunpa, y está conformado por estrellas de la constelación de Sagitario. Esta otra historia del vecino chacarero del Aguara Tunpa, no estaba difundida entre los chiriguanos.


Imagen superior: "Corral del Aguara Tunpa" o Zorro-Dios, dentro del cual vemos la pala. La delimitación se ha tomado siguiendo las estrellas apuntadas rigurosamente por el Dr. R. Lehmann Nitsche. El mismo toma a partir de Epsilon Scorpii hacia GSC 7364 2287 de Ofiuchus subiendo hacia 45 Ofiuchus para seguir y cerrar en GSC 7389 2159 Scorpii. "La Pala" está conformada por Kappa Scorpii, Sahula y Lesath.(gráfico y dibujo Silvia Smith©).

 

Las Boleadoras Guanaqueras y los Testículos del Perro

Las estrellas Epsilon Scorpii , Mu 1 y 2 Scorpii, son descriptas como "Las Boleadoras Guanaqueras", las cuales, a diferencia de las otras boleadoras, están compuestas por tres bolas (las boleadoras eran utilizadas como arma de caza para atrapar a los animales tirándolos por tierra al quedar maniatados por las patas).

Pero también hacen otra referencia sobre Zeta 1 y 2 Scorpii, las cual, diferencias con agudeza muy bien, llamándolas kütrau trehua, que traducido significa "Los Testículos del Perro".

Mitología Toba, el Avestruz Galaxial

También encontramos en la mitología Toba, la pertenencia de estrellas del Escorpión al inmenso Avestruz Galaxial, el cual abarca desde la cabeza compuesta por la Cruz del Sur tomando Alpha y Beta del Centauro, sigue conformando su cuerpo con la Vía Láctea, donde el cuello de este descomunal avestruz arranca en la Bolsa del Carbón en algunas versiones, en otras, la misma pertenecería también a la cabeza del animal, sigue extendiéndose hasta transformarse en el cuerpo con las alas incluidas (las cuales serían un "abultamiento" de la Vía Láctea en esa región), encontrándonos en ésta parte media del animal, que se extiende desde Antares hasta conformar su cola abierta en abanico en lo que sería la cabeza del Escorpión, un nítido y bello plumaje. Más abajo, continúa, convirtiéndose esta parte de la Vía Láctea, en las patas del avestruz que huye de sus perseguidores a grandes zancos, aunque en esta zona del cuerpo, no hay una verdadera correspondencia, pues no se condice el grueso de la Vía Láctea con las finas patas que tiene un avestruz. Sinceramente, al pensar en la figura de este mitológico ser, si nos hacemos la composición de lugar, tiene que haber sido extraordinaria la visión del cielo que tenían en esos tiempos quienes habitaban estas tierras, una visión realmente conmovedora y empequeñecedora de la figura humana.

Las Palomitas

Dentro de la mitología Toba encontramos también a los estrellas de la púa del Escorpión como "Las Palomitas" (Tobas de Resistencia: kjotóo, del Pilcomayo: tõkõtó). La descripción de estas dos estrellas como un casal de palomitas, es bella, pues siempre se las suele observar juntas.

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Fuentes y bibliografía:

"Mitologías del Mediterráneo al Ganges", por P. Grimal, Ed. Planeta, Barcelona, 1966.

"Historia de las Constelaciones" Un ensayo sobre su origen, de Alberto Martos Rubio, (6 vol.) Editorial Equipo Sirius, Madrid.

"Mitología de las Estepas de los Bosques y de las Islas", Libraire Larousse, 1963.

"Historia del Oriente, Egipto, Caldea, Palestina, Fenicia, Persia", por Albert Malet, París, Livraría Hachette & Cia., Boulevard Saint-Germain 79, 1910.

"Novena Sesión Ordinaria del 6 de Agosto", conferencia del Dr. Roberto Lehmann Nitsche sobre Astronomía Indígena Sudamericana. (Boletines consultados Biblioteca Universidad Nacional de La Plata).

"Las Culturas Precolombinas" por Henri Lehmann, De. Universitaria de Buenos Aires.

"Los Aborígenes de la Argentina" por G. E. Magrassi, Ed. Galerna.

"Cuentos y leyendas Argentinos" por R. Rosaspini Reynolds, Ed. Continente.

"Manual de los Cielos y sus Mitos", por Geoffrey Cornelius, Ed. Blume.

"Los Tiempos Mitológicos", por Moreau de Jonnés, Ed. Edicomunicación, S. A., 1998.

"Astronomía popular", por Augusto T. Arcimis, de la Real Sociedad Astronómica de Londres (2 vol.), Montaern y Simón Editores, Barcelona, 1901.

"Incas, Mayas y Aztecas" Mitología, por Lewis Spence, Ed. Ediciones y Distribuciones Mateos, Madrid, España.

"En busca de las Antiguas Astronomías", por E. C Krupp, Ed. Pirámide, S. A., Madrid, 1989.

Software Guide 6.0, Project Pluto.

Fuentes orales: Guillermo Laime, originario de Colonia Santa Rosa, departamento de Orán, provincia de Salta, Argentina.

*Silvia Smith COPYRIGHT (c)

 
 
 
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